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Psicopedagogía

 

¿Qué es el TDAH?

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad. Es un trastorno del neurodesarrollo, es decir, un conjunto de dificultades cognitivas que afectan a la maduración neurológica típica de los niños.




¿En qué consiste el TDAH?


El TDAH se caracteriza principalmente por 3 síntomas:

  • Déficit de atención

  • Hiperactividad (motora y/o cognitiva)

  • Impulsividad


Según el DSM-V, para establecer el diagnóstico de TDAH debe darse que:

  • Algunos de los síntomas están presentes desde antes de los 12 años.

  • Los síntomas se dan con una frecuencia e intensidad superior a lo esperable por edad y etapa de desarrollo.

  • Las dificultades se presentan en dos o más ambientes diferentes (por ejemplo, casa y colegio).

  • Los síntomas interfieren significativamente en la vida de la persona, tanto a nivel académico como social o laboral.

  • Los síntomas no se deben a otro problema o condición médica ni mental.


El TDAH es un trastorno que inicia en la infancia y puede continuar hasta la adultez. Siendo la prevalencia entre el 5 y el 7% de la población infantil, y en el caso de los adultos en un poco más del 4%.




¿Cuáles son los síntomas?


Aunque en cada persona los síntomas van a variar (se suele decir que “no hay dos TDAH iguales”) podemos comprender la sintomatología en:


Dificultades de atención:


- no presta la atención adecuada y por eso suele cometer errores

- le cuesta mantener la atención en una misma actividad

- no suele acabar una actividad, cambia antes de tiempo a otra

- se distrae con mucha facilidad ante un estímulo externo

- a veces puede parecer que no escucha, que está como “ausente”

- tiene problemas para organizarse

- suele tener olvidos en actividades de la vida diaria

- le cuesta seguir instrucciones

- puede evitar las tareas o actividades que más atención y esfuerzo le requieren



Hiperactividad:


- actividad excesiva sin relación a la tarea y sin ningún objetivo

- hacer mucho ruido, dar golpecitos…

- hablar en exceso

- se retuerce en el asiento o se levanta cuando tiene que estar sentado

- dificultad para mantenerse tranquilo mientras juega



Impulsividad:


- suele interrumpir a otros mientras hablan o juegan

- responde antes de que termine de formularse la pregunta

- le cuesta respetar el turno y las normas en un juego




¿A qué edad empiezan los síntomas de un TDAH?


Diagnosticar a un niño de TDAH es muy complejo ya que la mayoría de niños pequeños (hasta los 5-6 años) van a presentar alguno de estos síntomas alguna vez, debido a su inmadurez cognitiva. Por eso, se ha establecido que a partir de los 7 años se puede diagnosticar el TDAH en los niños.


Aun así, en la etapa preescolar (de 4 a 6 años) suelen darse indicios, que nos deben servir para estar alerta (aunque no para diagnosticar) y para llevar un seguimiento. Son niños que:

  • tienen más dificultades para respetar las normas

  • están menos dispuestos a jugar en grupo

  • tienen más conflictos con sus compañeros

  • suelen ser intrépidos y actuar sin pensar en los peligros

  • tienen rabietas más frecuentes

  • demuestran poco interés / atención sostenida en el juego

  • retraso en el lenguaje y en la motricidad fina y gruesa




¿Cuáles son las causas del TDAH?


Las investigaciones apuntan a un importante componente genético en la aparición del TDAH. Algunos estudios indican que hay un 76% de probabilidades de que los hijos de una persona con TDAH también lo desarrollen.


También se están estudiando otros factores de riesgo como:

  • Ingesta de alcohol y nicotina durante el embarazo

  • Parto prematuro

  • Bajo peso al nacer

  • Alteraciones cerebrales como encefalitis o traumatismos

  • Exposición a niveles altos de plomo durante la infancia

  • Hipoxia e hipoglucemia




Evolución y consecuencias del TDAH


Los niños y adolescentes con TDAH pueden tener una buena evolución y que los síntomas disminuyan si reciben un tratamiento adecuado y temprano.


Por lo general, si se dan estas condiciones, con el paso del tiempo los síntomas propios de la hiperactividad y la impulsividad mejoran considerablemente, mientras que la atención tiende a predominar más.


Entre los factores que influyen en la buena evolución del TDAH son:

  • que se detecte lo antes posible y se empiece el tratamiento en ese momento

  • que continúe el tratamiento el tiempo recomendado por los especialistas

  • tener buenas relaciones sociales

  • ambiente familiar bien estructurado

  • escasa afectación cognitiva

  • el deporte


Por otra parte, los factores relacionados con una peor evolución son:

  • síntomas de hiperactividad e inatención muy intensos

  • comorbilidad con otros trastornos o bajo cociente intelectual

  • consumo de alcohol y otras drogas

  • inestabilidad emocional, falta de autorregulación y de organización



Si reconoces algunos de estos síntomas en tu hijo/a, ponte en contacto con nosotras a través de la página web y pídenos asesoramiento.


Estaremos encantadas de poder ayudarte.




BIBLIOGRAFÍA:

American Psychiatric Association (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editoral Médica Panamericana


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