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Psicopedagogía

 

POR QUÉ ES IMPORTANTE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LOS NIÑOS

La educación emocional es la enseñanza de las competencias emocionales con el objetivo de ser capaces de identificar y gestionar nuestras emociones. A continuación te explicamos por qué debemos incluir la educación emocional en la crianza de nuestros peques.


“Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto”

¿CUÁLES SON LAS COMPETENCIAS EMOCIONALES?


Las competencias emocionales son habilidades que pueden aprenderse desde que somos muy pequeños, y que, nos servirán de ayuda a lo largo de toda nuestra vida.

Las competencias emocionales son:


  • Saber identificar nuestras emociones y las de los demás

  • Ser capaces de comprender las emociones (de dónde vienen, por qué aparecen, qué significan…)

  • Poder expresar nuestras emociones de manera sana y asertiva

  • Aprender a gestionarlas y a autorregularnos

  • La empatía, ser capaces de captar, entender y aceptar las emociones en los demás

  • Saber motivarnos, provocarnos emociones agradables que nos hagan sentir bien y nos impulsen a conseguir nuestros objetivos o a superar dificultades




¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LOS NIÑOS?


Si es tan importante enseñar educación emocional desde la infancia es porque se han comprobado sus beneficios, tanto a corto como a largo plazo.


  • Aumenta su autoconocimiento. Aprenden a conocerse más y mejor (qué cosas les hacen enfadar, cuáles les hacen estar tranquil@s, cómo pueden concentrarse mejor…). Conocerse a uno mismo es clave para estar satisfechos y felices con nosotros y con los demás.


  • Mejoran sus relaciones sociales. Gestionar sus emociones les proporcionará calma y seguridad para resolver conflictos y adaptarse a diferentes situaciones que seguro vivirán en el presente y en el futuro.


  • Fortalece su autoestima. Al verse capaces de controlar sus emociones y manejar la situación, aumenta su sentido de autoeficacia (“¡Qué bien! Lo he logrado”, “No he perdido los nervios”, “Me he enfadado pero he actuado bien”).


  • Aprenden a gestionar situaciones difíciles. Los niñ@s que reciben una educación emocional disponen de más herramientas para hacer frente a situaciones que pueden resultar difíciles o conflictivas. ¡Pero cuidado! Esto no significa que no necesiten ayuda.


  • Disminuyen sus niveles de ansiedad. Los niños también se preocupan, se sienten nerviosos, angustiados o culpables, al igual que los adultos. Estas emociones pueden desencadenar en problemas con la comida o con el sueño (dormimos mal cuando estamos preocupados, o comemos poco si estamos nerviosos). Aceptando sus emociones y aprendiendo a gestionarlas, estos sentimientos serán más controlados.


  • Mejoran sus resultados académicos. Al igual que a nosotros nos salen mejor las cosas cuando estamos “bien” y sin embargo parece que nada sale cuando tenemos un mal día, a ellos también. Su estado de ánimo puede influir en su motivación, en su atención y finalmente, en sus notas.


  • Previenen problemas futuros como las adicciones o las relaciones tóxicas. Saber reconocer nuestros problemas, pedir ayuda cuando la necesitamos, y aprender a gestionar situaciones y emociones, es clave para saber actuar ante situaciones difíciles.



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