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Niños con altas capacidades. ¿Cómo son?

Los niños y niñas con altas capacidades (AACC) son aquellos que destacan en diferentes aptitudes y tienen una habilidad excepcional para razonar y aprender.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los niños con altas capacidades o “superdotados” son aquellos que tienen un Coeficiente Intelectual (CI) igual o mayor de 130. Sin embargo, hoy en día, no se tiene únicamente en cuenta este dato para valorar a un niño o niña con altas capacidades.



Más allá del CI en Altas Capacidades

¿Por qué no nos fijamos sólo en el CI? Porque este puede variar en el momento de la valoración, según el estado emocional o la motivación del niño/a, así como también puede variar con el tiempo (según la evolución del niño/a).


Si bien se sigue valorando el CI, los profesionales tienen en cuenta otros indicadores para su valoración. como son la creatividad, el estilo de aprendizaje, y el desarrollo evolutivo, entre otros.



¿Cuándo se pueden detectar las Altas Capacidades?

Aproximadamente, a partir de los 6 años se puede hacer una valoración o identificación más ajustada de las AACC, ya que antes de esta edad se considera que el desarrollo es cambiante y puede haberse dado un desarrollo temprano pero que no evolucione a altas capacidades.


No obstante, antes de estas edades ya pueden observar rasgos que hay que tener en cuenta.



Características más comunes en los niños/as con AACC


Desarrollo precoz del lenguaje. Por ejemplo, las primeras palabras alrededor de los 6 meses y las primeras frases a los 12 meses. Pueden mantener conversación en torno a los 18-24 meses. Además suelen preguntar por palabras nuevas.

Suelen iniciarse en la lectura, escritura y cálculo antes que sus iguales. Por ejemplo, pueden reconocer letras a los 2-3 años y aprender de forma autónoma, como empezar a escribir ellos solos.

● Pueden aprender de manera rápida y sin necesitar muchas repeticiones.

● Son muy observadores y curiosos.

● Suelen tener intereses muy intensos y mantener una gran capacidad de atención en ellos.

● Son capaces de establecer relaciones entre diferentes conceptos, objetos y hechos.

● Empiezan a preocuparse prematuramente por temas abstractos como la muerte, el universo, la religión…

● Predomina el pensamiento lógico, el razonamiento y la reflexión.

● Suelen ser muy creativos, con una gran imaginación, activos y enérgicos.

● Suelen cuestionar la autoridad, preguntar por qué deben hacer tal cosa e intentar convencer de su opinión.



Pero a nivel emocional…

En muchos casos de niños y niñas con altas capacidades, su nivel de competencia en diversas áreas no va acompañado de su desarrollo emocional.

Suelen ser niños y niñas con gran sensibilidad y preocupaciones tempranas sobre temas complejos (como la muerte o la justicia) pero pueden no saber gestionar las emociones que ello conlleva.


Además suelen exigirse mucho a ellos mismos y ser perfeccionistas, necesitan tener éxito y sienten gran frustración cuando no es así. Esto puede llevar a problemas de autoestima y falta de confianza.



Altas capacidades y rendimiento escolar

Se suele pensar que, debido a sus habilidades, los niños y niñas con altas capacidades van a sacar buenas notas y a superar con éxito la etapa escolar, y que por este motivo, no necesitan una atención educativa específica. Sin embargo, se ha comprobado que esto no es así.


Uno de los aspectos clave para un buen rendimiento escolar es la motivación. Los niños y niñas que están motivados por aprender, pueden conseguir resultados muy buenos. Mientras que, los que no encuentran motivación en lo que hacen, pueden sentirse aburridos y no realizar las tareas (aunque sepan hacerlas). En este sentido, se ha comprobado que los alumnos/as con altas capacidades tienden a aburrirse ante tareas rutinarias. Debido a esto su atención también puede disminuir en clase, pueden estar distraídos como “pensando en sus cosas”.


En ocasiones, los logros en el ámbito escolar que obtienen los niños/as con AACC no van acordes a su potencial real, lo que puede causarles insatisfacción, tanto consigo mismos como con los adultos. Esta insatisfacción puede derivar en problemas de autoestima y en un estado emocional inestable, con comportamientos disruptivos.


Por todo ello, no es extraño observar una actitud negativa hacia la escuela y sus tareas. Esta es una cuestión que se debe trabajar desde la escuela y la familia.



Las Altas Capacidades expresan un potencial a desarrollar en el niño o niña. Pero para que este potencial se desarrolle, la familia, la escuela y los profesionales que les atienden deben trabajar juntos, ofreciéndole al niño/a los recursos y el apoyo emocional necesarios.

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